Just listen: «Shhh, Annabel. Soy yo.»

[…Necesitaba algo para calmarme, o al menos para eliminar aquellos pensamientos de mi mente, aunque sólo fuera durante un rato. Abrí el cajón del buró, tomé los audífonos, los enchufé al reproductor de música y luego fui a mi mesa. En el cajón de abajo, después de rebuscar entre todos los CD que me había grabado Owen, por fin, lo encontré: el disco amarillo en el que ponía Sólo escucha.

«Puede ser que lo odies con toda tu alma», me había dicho Owen. «O no. Puede ser la respuesta a todas las preguntas de la vida. Eso es lo bonito, ¿sabes?»

Cuando apreté el botón de play sólo oía el ruido de la energía estática; me acomodé y cerré los ojos,esperando que empezara la primera canción. No lo hizo. Ni en los minutos siguientes, ni nunca. Entonces me di cuenta: el disco estaba vacío.

Tal vez debía suponer que era una broma. O algo profundo. Pero en aquel momento me apareció que el silencio me llenaba los oídos. Y resultó atronador.

Era algo extrañísimo, muy distinto de la música. El sonido no era nada, un vacío, pero, al mismo tiempo, alejaba todo lo demás; de manera que fui capaz de distinguir algo lejano, difícil de percibir. Aunque muy leve, llegaba hasta mí, desde algún lugar oscuro que nunca había visto pero que conocía bien.

«Shhh, Annabel. Soy yo.»

Pero aquellas palabras eran sólo la mitad de la historia. También había un principio. Y, de repente, supe que si me quedaba donde estaba, en medio de todo aquel silencio, y no huía de él, podría oírlo. Tendría que volver atrás, hasta aquella noche en la fiesta, cuando escuché a Emily por primera vez llamando a Sophie. Pero daba igual. Era la única manera, seguramente, de llegar hasta el final.

Lo único que había querido hasta ahora era olvidar. Pero incluso así, no dejaban de aparecer fragmentos de la historia, como pedazos de madera que flotaban en la superficie procedentes de un naufragio. Una camisa rosa, una rima con mi nombre, el tacto de unas manos sobre mi cuello. Porque eso es lo que pasa cuando intentas huir del pasado. No es que te alcance: te supera, y oscurece el futuro, el paisaje, el cielo mismo, hasta que no queda otro camino que el que conduce a través de él, el único camino que pueda llevarte a casa.

En ese momento lo comprendí. Esta voz, la que durante todo este tiempo había intentado llamar mi atención, llamándome, suplicándome que la escuchara, no era la de will. Era la mía…]

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2 comentarios en “Just listen: «Shhh, Annabel. Soy yo.»

  1. wow que maravillosa entrada, y sabes algo?… Yo he sentido en mi experiencia que a veces uno busca las soluciones preguntándole a los demás, en no se donde más, pero muchas de las respuestas están dentro de nosotros, en ese silencio que proviene de la sinceridad, de nuestro ser y es ahí donde yo alejándome de todo, he llegado quedarme en quietud y hay cosas que llegan a la. Mente ya acabo sorprendido

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    • Me gusta tu comentario, tienes tanta razón. Al final de todo solo tenemos que aprender a estar en contacto con nosotros mismos para descubrir las respuestas a aquello que nos inquieta. Y el silencio debería ser nuestro mayor aliado. ¡Saludos!

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